Tener poco sexo es muy malo para la salud de las mujeres

¿Prefieres el ejercicio en la cama o en gimnasio?

¿Prefieres el ejercicio en la cama o en gimnasio?

El deterioro de los hábitos de vida en las sociedades contemporáneas, debido a la creciente tecnologización laboral, el uso habitual del transporte o el ocio poco saludable, ha tenido como consecuencia el incremento del sedentarismo entre un porcentaje cada vez mayor de la población. En este contexto, en el que la inactividad física se convierte en la norma, el sexo es una de las pocas actividades saludables para salud, principalmente, entre las personas de mediana edad. Y mucho, pues según un estudio de la Universidad de Tufts (Massachusetts) publicado en el Journal of American Medical Association “practicar sexo con una frecuencia inferior a tres veces por semana multiplica en 3,5 el riesgo de sufrir un infarto cardiovascular”, pero solo en las mujeres.

La falta de sexo y de ejercicio físico también es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades respiratorias, hipertensión, arterioesclerosis y colesterol. La autora principal de la investigación, Issa Dahabreh, defiende en las conclusiones que existe una relación directa entre los episodios cardíacos agudos, e incluso la muerte súbita, con la falta de actividad sexual. Sin embargo, apunta que las mujeres que no mantienen relaciones íntimas con frecuencia (una o dos veces al mes, según señala el estudio) pueden reducir estos riesgos realizando una actividad física moderada (caminar, montar en bicicleta…) de al menos 30 minutos al día, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las mujeres que no practican ejercicio ni mantienen relaciones sexuales frecuentes tienen unos mayores niveles de adiposidad y, en su mayoría, el colesterol malo (LDL) por encima de los valores recomendables. Dos factores que multiplican el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y, en menor medida, de otras patologías como el cáncer de mama o la diabetes.

Sexo en el gimnasio

Y si eres una fanática de la salud… no hay nada como practicar sexo mientras se hace ejercicio

El ejercicio físico como sustituto del sexo

En casi todas estas investigaciones se destaca el beneficio del sexo para evitar el sobrepeso ya que, según sus conclusiones, por cada relación se pierden entre 100 y 300 kilocalorías. Unas cifras que son fruto de una media global, por lo que variarán dependiendo del metabolismo de cada persona y de la duración del acto sexual.

Para la elaboración del estudio, el equipo de Dahabreh realizó un análisis comparativo de 14 investigaciones previas que coincidían en señalar los beneficios para la salud de la actividad sexual. En todos ellos se demostró que el acto sexual supone un aumento de la frecuencia cardiaca, así como de la tensión arterial. Unos mecanismos fisiológicos que aumentan el consumo de oxígeno y, por tanto, reducen el riesgo de infarto.

La autora de la investigación llama la atención sobre la necesidad de practicar sexo con regularidad y combinarlo con ejercicio físico. De hecho, las personas que más riesgo tienen de fallecer por muerte súbita, según se subraya en el estudio, son aquellas que no realiza ningún tipo de actividad deportiva y practican sexo una vez al mes. Al igual que aquellos que realizan un sobreesfuerzo un día aislado y mantienen hábitos sedentarios el resto del tiempo.

Por otra parte, la investigación también concluyó que una gran parte de los hombres que sufrieron un infarto debido a su falta de actividad física mantenían relaciones extramatrimoniales, lo que se podría vincular al estrés de la situación y una la intensa actividad física a la que no se está acostumbrado.

Fuente: Ivan Gil  www.elconfidencial.com

Consejos y trucos para tener sexo en la oficina

Empieza el verano y las oficinas empiezan a quedarse desiertas, el momento perfecto para dar rienda suelta a nuestras fantasías. Despues del éxito del post Sexo en la oficina: más deseado de lo que creemos os dejo con una lista de consejos y trucos para poder llevar esa aventura a buen término sin que haya sustos innecesarios ;)

Reblogueado de http://www.detodoynada.com dentro de su sección manual del exhibicionista, muy recomendable ;)

Seguimos con nuestra nueva categoría “Manual del exhibicionista” destapando más trucos y consejos para hacerlo en los lugares más morbosos. ¿Cuántas veces hemos soñado en tirar los papeles de la mesa del director  y ponernos a follar salvajemente? Sí, el porno ha ayudado a crear esta fantasía sexual, pero desde el blog vamos a dar el empujón necesario para llevarla a cabo.

El escenario 

Primordial la oficina, por supuesto. Podemos ir un poco antes, si tenemos las llaves de la oficina, y empezar un lunes con muy buen pie…. O podemos disimular y esperar a que se vaya todo el mundo para ponernos al lío. Lo imprescindible es que no haya nadie o muy poca gente. También podemos aprovechar aquellas oficinas desiertas que sirven de almacén para darles un uso distinto. Para aumentar el morbo siempre debemos tener presente el factor “¡Pillados!”, es decir, la posibilidad de que el jefe abra la puerta y nos pille con las manos en otros asuntos…

En principio, si trabajas en oficina la indumentaria ya va asociada a tu trabajo (trajes, faldas altas, tacones, camisas…) y sobre todo no olvides ponerte una ideal y explosiva lencería/ropa interior para calentar el horno a gran velocidad. En el exhibicionismo no hay tiempo que perder, hay que ir al grano directamente, por lo tanto todo lo que sea un factor extra para aumentar la excitación, bienvenido sea. En estos casos el escenario es el preliminar más grande que hay y el morbo es la mecha que enciende la bomba.

Office Sex

Tienes que pensar en qué habitación será: ¿La sala del director? ¿encima de tu mesa? ¿en los baños? ¿en la fotocopiadora? El lugar es importante tenerlo presente para investigarlo. Cada vez más las oficinas tienen cámaras para controlar posibles intrusos y obviamente, a no ser que quieras que te despidan, no te pondrás a follar delante de ellas… ¿o sí? Si no quieres enseñarle a tu jefe tu faceta de actor porno amateur mejor olvídate de ellas y busca un sitio despejado. Normalmente la sala del director tiene pestillo por dentro y está libre de cámaras. Y su silla es mucho más cómoda (por norma). El baño se convierte en el lugar preferido de muchos ya que tienes a tu alrededor todo lo necesario: pestillo, un sitio donde a-polla-rte (qué ingeniosa soy ¿eh?), papel e intimidad.

Y si surge la oportunidad de imprevisto… ¡A por ello! No pienses, no le des más vueltas. La vida solo se vive una vez y hay que probarlo todo, en todos los lados y de todas las formas posibles.

Preparados… 

Podéis pasar diversas fases antes de follar en la oficina. Puede ser que vuestra pareja trabaje con vosotros (ya tenéis la mitad ganado) o puede ser que la persona que os corta el hipo sea simplemente un/a compañero/a. Entonces debéis sacar todos los trucos de ligoteo que pasan de generación en generación: que si miraditas, sonrisitas, te invito a un café, jajaja, jijiji…. Y en el bote. También puede ser que vuestra pareja no trabaje en ese lugar, por lo tanto puedes invitarla a la oficina y darle la sorpresa del millón.

Una vez que la persona que te acompaña en esta experiencia morbosa está de acuerdo, podemos seguir con la fantasía.

Listos…

Una hora antes de que abra la oficina o una hora después de que haya cerrado, estas con esa persona que te pone tiesas hasta las pestañas y es el momento ideal para echar el polvo de tu vida. Pero… ¿por dónde empiezas? No hay tiempo para largas caricias y besos apasionados que duran años luz. Hay que ir al grano. Es recomendable haber alimentado antes ese deseo, ya sea fantaseando sobre la escena que estás a punto de interpretar o con una buena dosis de porno. Ambos estáis calientes y podéis empezar a darle caña. Primero besos, apasionados y salvajes encima de la mesa o de la silla… Mientras os metéis mano como dos carnívoros hambrientos, que lo sois, pero de otro tipo de carne. En ese momento tendréis que estar muy mojaditos, como el anuncio de Tampax, y es en ese instante cuando hay que ir al lío.

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¡Acción!

Lo más fácil es el sexo oral. No tenéis el marrón de dejar el condón usado en la papelera de tu jefe sabiendo que pasarán los días y el olor será perceptible, inaguantable, que dejará a todo el mundo descompuesto (no hace falta que me agradezcas la idea, aish…).
Bajarle el pantalón y empezar a chupar como nunca. Podéis probar un 69 encima de la mesa si no está llena de papeles y demás juguetitos pijos. Y si el morbo os lleva más allá, podéis probar con varios instrumentos de oficina: bolis, tijeras, botes, etc… La imaginación es vuestra y podéis hacer todo aquello que os plazca. Si queréis follar lo haría de pie, con ella encima de la mesa semitumbada. Es vuestra escena porno y debéis darlo todo. Lo mejor es que ella se trague el semen, más que nada por el engorro de ir con el papelito y tirarlo después.

Empieza el verano y las oficinas se empiezan a quedar desiertas, después de éxito del post Sexo en la oficina: más deseado de lo que creemos, os dejo este post tan interesante que he leido en

Cuando acabéis es importante dejarlo todo tal y como estaba. Limpiad todo muy bien y sobre todo… ¡abrid las ventanas! En ese momento no seréis conscientes del olor a sexo impregnado en el ambiente pero doy fe que existe y se nota. Un chicle de menta en la boca, retoque de maquillaje, traje y falda bien puestos y podéis salir disimuladamente de la habitación.

Mi experiencia

¡Si señores y señoras! ¡He cumplido esta fantasía sexual! En mi caso la oficina estaba desierta y fue fácil hacerlo sin ningún problema. Comprobé que las persianas estaban bien cerradas, que no había cámaras y que el lugar era idílico. Al principio, besos apasionados, caricias y manoseo. Fue fácil llegar al punto ideal de cocción. El morbo me puede. Primero empezamos con sexo oral encima de la mesa, luego ñaca-ñaca y finalmente un maravilloso squirt (que después tuve que limpiar muy, muy bien) Una experiencia inolvidable que me encantaría repetir. Siempre que veía alguna escena porno con sexo en la oficina me moría de ganas de probarlo…. ¡Y ya lo he hecho! En fin, muy recomendable.

Sobre todo recordad: sexo rápido (pocos preliminares), seguro (sin cámaras, con las persianas cerradas, pestillos en las puertas…) y excitante (sexo en la oficina, ¿se puede pedir más?) No os imagináis el morbo que da volver a la oficina y pensar: querido director, tus facturas están encima de mi squirt.

Guía lésbica para comer coños

Como comer un coño

Como comer un coño

El Orgullo Gay se acerca, y después de los dos post anteriores, de como comer pollas y como comer un coño no podía dejar pasar esta perlita escrita por una lesbiana, que sabe lo que se dice, para la revista Vice y simplifica en 3 simples pasos las claves de como comer un coño (los chicos 9 pasos y 3 anexos… no digo más). Espero que lo disfrutéis y si es en compañía mejor ;)

1) Tú eres la jefa

Cuando vi mi primera vagina, a parte de la mía, claro, flipé. En realidad, una vagina no es algo muy bonito, y ahí abajo pasan un montón de cosas. Tuve que hacer un verdadero esfuerzo mental, personal y físico (como dolor de cervicales, quedarme dormida mientras lo hacía, matarme haciéndolo y querer llorar cuando ves que a la persona le está costando la vida correrse) para hacerlo como es debido. Con la práctica y el tiempo descubrí que si te enfrentas a una situación de sexo oral pensando “esta tía se va a correr, si no es que lo hago fatal” probablemente ella no se corra y tú lo vas a pasar mal. La presión es lo peor y ahuyenta los orgasmos. Imagínate a un granjero intentando arriar a sus ovejas quedándose parado en medio de un campo gritando y silbando para que vengan. Ponerse nerviosa a la hora de comer un coño solo hará que “las ovejas” que intentas atraer se alejen aún más. Lo importante es que pienses algo así como “voy a poner la cara en este coño porque me da la gana y porque ya he visto el episodio de Mad Men de esta semana. Y no me importa si se corre o no”. Y entonces se correrá. Te lo prometo.

2) No hagas cosas raras. No uses “trucos”.
Lo peor es cuando alguien piensa “Voy a hacer que vea las estrellas” y entonces entierra su cara entre tus piernas y empieza a hacer ruiditos para sacarse tus pelos púbicos de la boca. La mayoría de las historias que he oído sobre el tema empiezan por “una vez un tío me hizo algo graciosísimo”. No hagas nada que sea gracioso. No te saques de la manga movimientos raros. Sé honrada/o y hazlo con calma. Sigue ese consejo hasta que puedas adivinar por sus gemidos y gimoteos qué es lo que más le gusta (con suerte eso será fácil, a menos que la chica no sea expresiva, lo cual es una putada). Empieza por movimientos suaves con la lengua ensanchada y ve allanándola, según la forma del coño y luego procede con lengüetazos lentos pero constantes, como si te estuvieses comiendo el mejor helado del mundo. Hazlo muy muy muuuuuuuuuuuuuuuuuuuy lentamente, mientras le coges los muslos con las manos. Espera a que empiece a retorcerse, y entonces ataca al clítoris a matar como si fuese una araña en tu bañera. Si estás haciendo cosas raras y de repente oyes un “ven aquí, quiero besarte” es que la estás liando. No intentes persistir, y sobre todo no intentes bajar a rematar la faena. Has perdido esta partida, pero piensa en lo que has hecho mal antes de que la chica se vaya a casa, y vuelve a probar la próxima vez. No hay nada malo en necesitar práctica, y tampoco en preguntarle a alguien lo que le gusta.

3) Pasos
Las vaginas son muy inconstantes. El mejor modo de explicar lo que quiero decir es comparar las vaginas con estar súper fumado y querer comer a saco. Estás fumado y solo puedes pensar en Doritos, pero entonces llegas a casa, metes la mano en la bolsa y te das cuenta de que también quieres chocolate. Las vaginas son así. Siempre habrá un dolor, una necesidad, un “agujero que rellenar”, pero tienes que meter un montón de mierda en ese agujero para satisfacerlo. ¿Has visto esa peli, Tremors, en la que sale Kevin Bacon? Imagínate que el monstruo de la película con todos esos dientes es la vagina a la que te estás enfrentando y a la que le estas lanzando de todo solo para cerrarle la “boca”.

En realidad, esta es una técnica bastante fácil, pero tampoco hay que pasarse. Básicamente, la clave para comer coño y triunfar haciéndolo es empezar lamiendo poco a poco, con ritmo, como hemos explicado antes, luego atacar un poco al clítoris (que la punta de la lengua toque el clítoris, apretándola un poco y moviéndola muy ligeramente adelante y hacia atrás, como si intentases girar un M&M) y luego volver a bajar el ritmo y a hacerlo suave como al principio. Después de concentrarte en el clítoris y una vez vuelvas a ir despacio, la tía que te estás tirando muy probablemente gemirá un poco o dirá algo así como “por favor, no pares”, y entonces le meterás tres dedos por el coño, hasta la mitad mas o menos. Mientras los metes, tienes que girarlos un poco hacia ti y encajarlos un poco en el hueso, cuya forma es muy conveniente justamente para hacer eso. Seguro que hay un término médico para ese hueso, pero no tengo ni idea. Si mientras quieres hacer algo con la otra mano, sitúala en la parte baja del estómago/hueso púbico, plana, y aprieta un poco. No sé muy bien por qué, pero parece que les encanta.

Espero que esto os haya podido ayudar, al menos un poco. Y si solo eres capaz de recordar una cosa de todo lo que acabo de contar, que sea que esa manera rara que tienes de chupar duele, y que soplarle a una vagina es muy mala idea.

By Kelly McClure

Como comer un coño

Guía de como comer un coño

Como comer un coño

Si ayer os dejaba con una completa y graciosa guía para comer pollas, gentileza de la revista Vice, no iba a dejar de lado la réplica para los coños. A si que os dejo una guía destinada a que los chicos aprendan a comérnoslo bien, os recomiendo que la leáis, tiene una visión algo machista a veces, aunque creo que eso es para empatizar con el lector y que no se crea que es una clase de ciencias, pero seguro que os echáis unas risas y quien sabe, quizás alguien pueda aprender algo…

Y si pasas de la versión masculina puedes visitar el post de la Guía lésbica para comer coños, también de la revista Vice.

Sacado del archivo: Guía Vice para comer coños

1. NO TE ARRASTRES
No bajes al pilón al menos que ya estés abajo. Al contrario que una felación, un cunnilingus no se puede hacer nunca como un favor. Hacerlo cuando no te apetece sólo te producirá arcadas.  Come como un cerdo en el comedero y se te perdonarán un montón de errores estúpidos.

2. NO DIALOGUES CON LO SECO
Un coño seco es un coño infeliz. Si tus dedos rozan un secaral, vuelve a lo de los besos, abrazos y toda la pesca un rato. Asegúrate de que metes tu dedo entre los labios. A veces no se humedece y sólo meter un poquito los dedos, tendrás todo lo que necesitas para que la miel se derrame.

Una vez que la criatura está húmeda, dale un poquito de caña con el dedo. No hay nada peor que acelerar este trámite, así que asegúrate de que ella está pidiendo a gritos que se lo comas antes de que sus piernas se conviertan en tu bufanda.

Consejo extra: Haz como Prince y saca el dedo húmedo para que lo chupéis entre los dos como si fuera un batido de los años 50 con dos pajitas.

Importante: No pongas tu carta ganadora sobre la mesa muy pronto metiendo los dedos hasta el fondo. Esto puede quitarle méritos a la penetración y arruinar el momento. Intenta recordar que el 78% del placer femenino se basa en desear algo. Dárselo muy pronto apagará la llama.

3. MISIÓN SUBMARINA, QUERIDO
Una vez que está bien engrasada, es momento de bajar. Saca tus dedos de ahí y no toques nada durante un rato. Dobla las rodillas un rato y bésale en la nuca como si te fueras a ir de vacaciones una larga temporada.

Aunque resulta bastante tentador ponerte las sábanas sobre la cabeza como el pequeño topo que eres, es una idea pésima. Ahí abajo hace mucho calor y sacarte la sábana de la cabeza buscando oxígeno diez segundos antes de que se corra corta bastante el rollo.

Empieza besándole las tetas y la tripa y vete bajando poco a poco. No te quedes mucho rato concentrado en sus tetas, joder. Eso es algo que deberías haber hecho antes de bajarte los pantalones. Ahora se trata de trabajar la tripa y los muslos. Un par de mordiscos elegantes están bien, pero sin duda ganarás si empiezas por las rodillas y empiezas a acercarte al vello púbico con un movimiento similar al ataque del tiburón. Mordisquéale por el camino hasta el borde del coño, después pasa de largo y ataca a la otra pierna. Hacer esto unas cuantas veces le pondrá muy cachonda y te librarás de comerle el coño un buen rato.

Cuando estés preparado para entrar en materia, empieza a practicar con esa grieta que está al lado de los labios. No pierdas mucho tiempo o ahí o se creerá que piensas que ESO es su coño.

En ese momento ya tiene que estar muriéndose por que bajes al pilón. Si lo estás haciendo bien, estará gimiendo y tratando de poner tu cabeza entre sus piernas. Alarga esta fase hasta que parezca que lleva tres días aguantando la respiración.

Truco extra:  Escarba por la mata de pelo durante cinco segundos antes de chuparlo por primera vez. Si aguantas más que eso, podrá pensar que no se lo comes porque huele mal. Por supuesto todos sabemos que esa mierda es más sabrosa que la lasaña de mamá.

Importante: Nunca le muerdas el coño. Si necesitas más explicación al respecto, igual deberías limitarte a cascártela.

4. SEPARA LAS AGUAS DEL MAR ROJO
Aisla el campo de juego. El vello púbico a la hora de comer un coño es algo terrible. Nunca podrás identificar todas las partes si parece la portada del disco de Public Image Limited, That What Is Not. Un truco es separar sus labios para servirte tu coño como si fuera un gran buffet.

5. LA ENTRADA TRIUNFA
Pasa tus labios por primera vez con mucha suavidad. Es bueno que gimas. Demuestra que te estás sumergiendo mientras envías vibraciones microscópicas hacia su chochito. Empieza por el ano y sigue todo el camino hasta el vello. Hazlo como doce veces hasta seguir (hazlo muy despacio, tómate como cuatro segundos para cada chupada). Es un buen momento para ver qué clase de clítoris tiene. Si es muy sensible, seguramente tenga convulsiones mientras pasas por encima de él y eso significa que lo tienes muy fácil. Si no reacciona cuando pases por su clítoris, probablemente sea porque tenga uno de esos pequeños clítoris insensibles con forma de guisante y te vendrá una sesión de 30 minutos hasta que sufras tendinitis en la lengua.

6. HAZ OLAS
Comer un coño es tan cortés que puede hacerte sentir un poco maricón. Si te cansa esta situación, aléjate del clítoris. Piensa hasta donde puedes llegar tratándole mal sin hacerle sentir incómoda y enséñale a esa pequeña hija de puta quién manda aquí.

Después de todo, el señor Escurridizo es lo que hace que separar los labios sea tan difícil. Está rodeado de labios e, incluso después de encontrarlo, toda la p
resión puede reventarlo. Que sepas que le estás dando a ese guisante su única razón para existir. Piensa que el clítoris es un tumor en el lóbulo. Cuando aprietas por la zona es el único que no puedes pisotear. Una vez que uno de los soldaditos de tu lengua topa con él, pedirá refuerzos. Usa los labios para sacar los suyos de tu camino y concéntrate en dejarlo a solas. Una vez que lo encuentres, házselas pasar putas por haberse escondido. Cachéalo y dale un par de golpecitos. Ya le darás más a este pequeño canalla por ser tan travieso.

Consejo extra importante: La mejor forma de estimular el clítoris es pasar toda la lengua por encima después de haber separado los labios. El tripulante deberá sentir la textura de toda tu lengua pasando por su barco.

7. IDENTIFICA EL TIPO DE CLÍTORIS
Después de las chupaditas lentas, es hora de descorchar el champán y empezar la fiesta. Básicamente existen dos tipos de clítoris: a los que les gusta que les den caña y a los que no.

Consejo extra: hay clítoris de todos los tamaños, formas y sensibilidades pero eso no te dice mucho. Todos quieren que los traten con suavidad al principio pero la única forma de decirte que puedes ir más rápido es viendo cómo reacciona. Es imposible enseñar a descubrir esto, limítate a hacerlo lo mejor que puedas. Todo lo que podemos decirte es que si se convulsiona, quiere decir que deberías tomártelo con más calma y un “¡Ay, Dios!” significa que le tienes que dar más caña.

8.1 CLÍTORIS QUE NECESITAN UN REPASO A FONDO
Son los más divertidos porque puedes ser creativo con ellos. Haz como si tu lengua fuera el poli malo y el clítoris fuera el asesino de tu pareja. Sepáralo de sus colegas (los labios) y rechupetéalo. Ahora está en tu terreno. Mantenlo erecto creando un vacío en tu boca. Pégale al gusanillo un buen lengüetazo. No te va a reprochar nada porque es un puto clítoris y no tiene ni idea de lo que le estás contando, pues que le jodan. Después de caminar en círculos un ratito, golpéale como le  daría un boxeador a un saco de boxeo. Si empieza a estremecerse como diciendo que es demasiado, baja el ritmo y vuelve a chupárselo con suavidad. Crear un vacío con la lengua es una buena forma de hacer que tenga un orgasmo, pero es demasiado fuerte a veces, así que haz un poco de todo: muévete por su clítoris con suavidad y dale fuerte con la lengua después.

Mientras te vas acercando a la matanza, vuelve a crear el vacío y aplástale el clítoris. Subir y bajar es lo más efectivo pero tu lengua se cansará menos si te mueves de lado a lado. Cuando sientas que sus muslos empiezan a temblar, es que vas por el buen camino. Sé repetitivo, NO seas creativo. Estas casi llegando a casa y no es momento de empezar a cambiar la estrategia.

Consejo extra: para mantener el ritmo, intenta repetir una melodía en cabeza al ritmo de tu lengua como los indios de la tribu micmac  (hi-yi-yi-ya, hi-yi-yi-ya, hi-yi-yi-ya). Cualquier movimiento inconsistente puede hacer que ella pierda la excitación, cortando el rollo o haciendo que tengas que volver atrás varios minutos, lo cual es malo para tu estado de ánimo.

Importante: Sigue haciéndoselo varios segundos después de que se corra. Recuerda que esto no se acaba hasta que ella retire las manos y te acueste a su lado. Si es multiorgásmica, tendrás que seguir hasta que completes todo el ciclo cuatro o cinco veces más. Si no estás seguro de lo que debes hacer, limítate a seguir haciéndoselo hasta que las manos mágicas se retiren y te tumben.

8.2 CLÍTORIS QUE NO LO NECESITAN
Algunos clítoris no quieren que te concentres en ellos y que les metas caña. Estos son los clítoris aburridos que necesitan que los trates con cariño. Simplemente limítate a lamerlo como un san bernardo hasta que se corra, así de sencillo. Si te aburre, intenta introducir algunas variantes. Una buena forma de conseguir que no sea muy monótono es escribir varias letras del abecedario con la punta de la lengua. Puedes llegar a estar hora y media haciendo esto y puede resultar un poco problemático. Si estás todo ese tiempo y no se corre, te vas a poner rabioso así que si es demasiado trabajoso para ti, cambia el ritmo. Normalmente, hacerlo durante media hora es algo para lo que no muchos tienen suficiente paciencia, así que aguantar un buen rato hará que la chica se porte bien cuando le toque devolverte el favor.

9. LA CONCLUSIÓN
Una vez que hayas terminado (totalmente), va a querer que separes inmediatamente tu lengua de ahí porque tendrá muy sensible toda la zona. En vez de alejarte del todo, despega tu lengua y déjala ahí como si fuera una alfombra. Asegúrate de no moverla ni nada porque podrías hacerle daño. Límítate a dejarla ahí como una mantarraya durante treinta segundos. Después levántate y sécate la nariz como lo haría un pirata. Ahora tienes un buen minuto para ponerte el condón y llevarla desde los aposentos del Príncipe a la cabina de un F-15.

BONUS TRACK EXTRA

1. ¡FUERA!
Si dos manos caen súbitamente del cielo y empiezan a levantarte, significa que te han echado de la partida. Te dirá que nunca se corre con el sexo oral, pero lo que realmente pasa es que chupas por chupar. Dile, de buena forma, que lo entiendes y analízalo todo. Después puedes preguntarle cuál era el problema para poder hacerlo bien la próxima vez. Que te digan eso de “espera, no tan rápido, sí, ahí, ¡genial!” pueden convertir al John Wayne de los comedores de coños en un Doug Hart.

2. EL ALIMENTO DE LOS CAMPEONES
Abandonar a mitad de la carrera puede dejarla un poco despistada, pero es un buen método para todos vosotros, los eyaculadores precoces, para relajaros un poco y le recuerda al clítoris de mierda quién manda aquí. Si, tras unos segundos, ella no se corre, puedes salvarte el pellejo diciendo eso de “es que no podía resistirme”. Retírate de esto de comer coños y vuelve a la soledad de tu habitación adolescente a hacerte pajas.

Consejo extra: A menos que te guste el sabor de tu polla con un regustillo a látex, sigue chupándole el clítoris con tu puta boca y aléjate del agujerito.

3. EL CULO
Dedos: Si te has topado con una zorra, seguramente quiera que hagas algo en su culo. El pulgar es lo que te da más flexibilidad, pero nunca olvides que estás haciendo algo obsceno y deberías dejarlo para el final. Si intentas m
eterle un dedo por el culo a propósito, intenta hacerlo mientras se corre. Si el tema no se va a la mierda, habrás aprendido a manejar la situación perfectamente durante el resto de vuestro noviazgo.

By GAVIN MCINNES Traducción LA HIJA

Guía ‘Vice’ para comer pollas

Os dejo con una completa guía que ha elaborado Linda Gondelle, en la revista ‘Vice’, muy recomendable si no la conoceis, muy graciosa y con algún truquillo a tener en cuenta…

Hacer una felación de ensueño es un arte que no dominé hasta que tuve unos veinticinco años. Antes estaba muy perdida, normalmente iba borracha cuando lo hacía y a menudo me quedaba pensando por qué me salía mal. Tenía la ilusión, la concentración y la actitud necesaria pero también tenía la dentadura salida y bebía mucha mierda. En esa época iba al instituto. Entonces conocí a Yves, el típico novio que se tiene a esa edad, que es mayor que tú. Nació y creció en Montreal, estaba acostumbrado a que le hicieran unas mamadas de lujo. Desde entonces, he (cito textualmente) “meneado”, “dominado” y “paralizado” algunas de las mejores pollas de la costa de Mississippi. Ahora te contaré mi experiencia. ¡Ahí vamos!

1. NO MALGASTES TODAS TUS FICHAS
Antes de empezar con el tema, tienes que mirar tu presupuesto. Tienes como el equivalente a un bono de 20 tickets de sexo en una noche. Si te gastas quince tickets en chuparle la polla, sólo te quedarán cinco para follar. Te sugiero que reserves las mamadas para las mañanas, las tardes… vamos, entre semana. (Si es que aún quieres que te follen).

2. LOS MALDITOS DIENTES
Tus dientes no existen. Mejor pon tu dentadura en un vaso de agua en la mesilla. Haz como si tu boca llena de molares sensibles estuvieran comiendo un polo de helado gigantesco bien frío. Tienes que abrir la boca y usar tu lengua, arriba y abajo, arriba y abajo, creando un vacío para mantener su miembro alejado de tu dentadura. Recuerda esta técnica durante toda la mamada. Es fácil que le roces con los dientes, sobre todo si estás borracha. Un truco: cúbrete los dientes con los labios como esos protectores que usan los boxeadores.

3. LA PERSPECTIVA CORRECTA
La clave para hacer una mamada está en estar atenta. Tienes que estar concentrada durante el acto. ¿Recuerdas que la concentración necesaria para poder comerte un cono de helado sin mancharte la blusa? ¿Por qué  crees que fabrican lubricantes con tus sabores preferidos de golosinas y helados? Provoca el acondicionamiento pavloviano, es decir, que te pongas a salivar como hacen los perros ante un plato de comida. Piensa que hacer una buena mamada es como llevar chupete.

4. TEN FE
No estamos hablando de dejarle a medias, o de chupar-hasta-que-se-ponga-muy-dura-luego-meterla. Eso es claramente “hacer el amor”. Si no quieres entregarte al 100% con total devoción a su pene, no te esfuerces. Tienes que adorarlo como si fueras Indiana Jones y hubieras conseguido llegar al Templo Maldito. (Si el hecho de entregarte a su polla te hace sentir vulnerable, será porque se trata de un machote y se la estás chupando al tipo equivocado). Recuerda, aquí se da una paradoja psicosexual. Se la estás chupando y se la están chupando a él. Eres una esclava de su polla pero también ejerces un control absoluto sobre ella, como una actriz que actúa y dirige a la vez sus propias películas.

5. IR HACIA EL SUR
Antes de que te despegues de su boca y te dirijas hacia el fondo sur, vete preparando con la mano la pista de aterrizaje. Juguetea hasta que se ponga dura como una piedra. Hazle saber que habrá meneo del bueno con la boca pero no empieces hasta que esté preparado.

Restriégate, restriégate, restriégate contra sus pantalones como si su polla fuera un cachorro a punto de nacer. Agarra con firmeza la hebilla del cinturón como si fuera tuyo. Intenta no pasar mucho tiempo con el cinturón pero tampoco es grave si le pides ayuda. No hagas que te echen de la partida antes de haber empezado. La comunicación es muy importante porque los tíos tienen serios problemas para rechazar una mamada aunque seas realmente mala haciéndolo. Notar que está contento con cómo lo vas haciendo sin parecer una insegura es una de las cosas más difíciles a la hora de hacer una mamada.

Consejo extra: No le jodas con la cremallera. Si le haces daño en el pene, se acabó. Baja la cremallera separándola del pene y no directamente hacia abajo, que igual le castras. Utiliza las dos manos si es necesario, como si la tuviera enorme o no llevase calzoncillos.

Clave: Si te parece que él dirige la jugada (agarrándote la cabeza con las manos), consulta las reglas del juego y hazle unas sencillas preguntas. “¿Estoy yendo muy rápido, fuerte, suave o lento?” No quieres que te explique el reglamento oficial o mantener un diálogo. Con que pronuncie una o dos palabras (si susurra un “siii” o un “muuuuybien” o un “oh, sí sí sí sí”) será suficiente.

6. EL NACIMIENTO
Desliza tu mano por su calzoncillo. La criatura tiene miedo de nacer y tiene que conocer tu mano para sentirse seguro y salir al exterior. Concéntrate en sus ingles durante cinco segundos (no demasiado o parecerá que eres un espectro y que le vas a dejar semi-inconsciente)

Consejo extra: Si empieza a agarrarte la cabeza y a atraerte hacia su polla, la clásica aguadilla, no le retires la mano bruscamente. Con suavidad, agárrale de la muñeca y colócale la mano en otra parte. Sujétala durante un segundo como diciendo, “Tranquilo, tío. Yo controlo”. Aunque de todas formas, ¿de dónde has sacado a este tío que te hace eso?

7. JUEGA CON SUS HUEVOS
Mmm… parece que alguien no ha recibido suficiente atención hasta ahora. Ahora es cuando tu cara y tus manos tienen que preparar un poco el terreno para hacerlo. Agarra y acaricia sus huevos con la mano que no utilizas para escribir.  Deben recibir mucha atención, pero sólo con tu lengua húmeda. Primero busca sus huevos con la boca hundiéndote en el hueco que queda entre sus muslos y la entrepierna y métete un testículo en la boca: mójalo y escúpelo. No te preocupes si todo se convierte en el Amazonas.

Necesitas tu mano diestra para desenfundar la pistola. Estará húmeda por tus babas y, ahora también, recuerda que no tienes dientes. Esto es como un juego que juegas contigo misma. ¡¡¡No tengo dientes, no tengo dientes, sólo tengo encías y labios y una lengua. Nada de dientes!!!

Al final, tu boca se encuentra con tu mano y tu lengua y corre por el cañón con más saliva. Tus manos húmedas tocan la pistola con el dedo índice y el pulgar, como si fuera una prolongación de tu boca. Gime de placer. Esta es la situación: estás con la boca abierta, los labios como si fueran un ano, bajan por el cañón un poco, la lengua apretando la polla, la mano buena agarrando el cañón de la pistola y la mano mala tocando las bolas restregándolas con suavidad. Por supuesto, los dientes no están invitados a la fiesta.

Ahora que has entrado en acción, nunca alejes la mano o la boca de la polla. No estás babeándola y estás cogiendo el ritmo. En los preliminares, humedece el pene para conseguir el equilibro perfecto entre la suavidad y la fuerza. Ahora no es momento para los besos con cariño; sólo eres boca y lengua y mano. Toda la zona debe estar húmeda, engrasada, como una máquina con combustión interna que está arrancando.

Consejo extra: En algún momento, mírale a los ojos cuando tengas la polla en la boca. Recuerda que lo está grabando todo en el cerebro y que podrá usar esa imagen para pajearse en los próximos años. Puedes pajearle tú misma un poco. Es un buen descanso para todo el mundo y la variedad hace que todo siga siendo interesante.

8. RITMO Y MOVIMIENTO
Por instinto, empezará a estremecerse poco a poco. No dejes de moverte a su ritmo, pero también párate de vez en cuanto para balancearte sobre su polla a destiempo. Es importante que en este punto te asegures de que no te está follando la calavera. Controla tú misma el ritmo.

Chúpale la punta y coloca el dedo índice y el pulgar como si fuera un cinturón. Mantén los labios bien lubricados y no te quedes quieta. Puedes hacerle cosquillitas con los otros dedos mientras tu boca y tus manos se mueven y se balancean arriba y abajo por la parte superior. El punto más sensible es la punta de la polla así que no pierdas mucho tiempo en el mástil. Buscas un ritmo parecido al de una canción infantil cantada a media velocidad. Nunca pierdas el ritmo o la concentración de tu boca moviéndose hacia arriba y hacia abajo por la punta del pene.

Llegados a este punto, estás agarrando el mástil de manera suave pero firme con la mano buena y la mano mala se ha convertido en una maraña de dedos y saliva. Dale arriba y abajo, abajo y arriba. La boca en la punta de la polla, métetela hasta el fondo, bien hasta el fondo. Las manos están para ayudar a la boca, sólo con la boca no podrás hacer todo el trabajo.

No te pongas como meta un orgasmo. Olvídate de las expectativas. Es esta parte de la mamada la que hace que te acostumbres a su ritmo y que tu boca sea el coño con más talento del mundo después del tuyo.

Consejo extra: Como antes, ayuda que le mires a los ojos. Te recuerda lo que estás haciendo y a quién se lo estás haciendo. Es un momento intenso y, en caso de que hayas caído en trance, lo rompe. Los tíos pueden distinguir si se la estás chupando para acabar con el asunto o para calentarle, y eso hiere su sensibilidad. Un poco.
 
9. EL PUNTO DE NO RETORNO
Algo sucede entre mamarla y el punto de no retorno. Sus pelotas se ponen duras y empiezan a desaparecer. Adorable. Lo notarás porque la mano mala está en ello. Se pone tenso y arquea su cuerpo hacia tu boca y sus gemidos pueden volverse un poco más tiernos y ardientes. Ahora todo se pone más caliente pero también más fácil. La mano buena mete un poco más el pene en la boca. Forman un buen equipo, marcando el ritmo con fuerza pero controlando en todo momento. Los gemidos tienen que ser completamente frenéticos. Se forma el vacío entre la mano y la boca, moviéndose arriba y abajo mientras le muerdes las mejillas. Aquí hay una diferencia importante entre chupar sin más y hacer un vacío en la boca. El vacío es mejor. Chupar con fuerza puede hacer que tenga convulsiones.

Su polla está tan dura que puede que te cueste un poco metértela toda en la boca, pero intenta relajar los músculos de la garganta. Di “aaaah”. Mueve tu boca arriba y hacia abajo con más pasión y ganas. Varía los movimientos de la boca, pero no pierdas ese vacío tan elegante. Usa la buena mano para controlar el movimiento, y mantén la boca cerrada y sellada y escupe por la polla húmeda.

10. EL EMBITE FINAL
Eso es. Aumenta la velocidad de tu boca y la mano buena. Deja que sienta como le llevas al orgasmo. Tíos, está bien que le digáis que estáis a punto de correos pero no os comportéis como una estrella del rock. Dilo con cariño, como si estuvieras a punto de llorar y no supieras por qué. (¿Quién es el cachorrito subordinado ahora?) Tus manos están cerradas, le estás chupando la polla más rápido pero con un trasfondo de persuasión. Empieza a hacer movimientos como si te la fueras a tragar, pega tu lengua al mástil y relaja los labios. Gime con fuerza como anticipo del mejor orgasmo que has creado nunca.

Consejo extra: Si el pobre hombre entra en una espiral surrealista infinita que no acaba nunca, deja de chupársela y deja que se pajee mientras le chupas las bolas. Es la forma más segura de poner las cosas en su sitio.

11. CHUPAR A FONDO
Si le escupes significa que te gusta. Si te lo tragas significa que le amas. Si haces gárgaras con el semen parecerás una puta loca que probablemente tenga todas las enfermedades de transmisión sexual posibles.  A la mayoría de los tíos no les importa donde acaba el semen pero hay formas de convertir la eyaculación en algo erótico y divertido. Si se la estás chupando, probablemente quiera correrse en su cara. Sólo es semen y tú le amas. El semen tiene que acabar en alguna parte y es bueno para la piel. Acabe donde acabe, límpialo rápido. Ningún ser humano puede tumbarse y quedarse dormido rodeado de pegotes de lefa.

Consejo extra: Acaríciale el perineo mientras se está corriendo.

12. TRAGARLO
Es importante que te lo tragues. Demuestra un tipo de amor y aceptación que se verá recompensado a la hora de merendar coño, en el sexo matinal y durante la menstruación. La forma más fácil es estar erguida y arrodillada entre sus piernas porque la gravedad ayudará a que la munición no te llegue directamente y es que si la polla está suficientemente lejos de tu boca, chorreará como las almejas que babean en el supermercado. Por dios que así sea.

Importante: No vas a pillar SIDA por tragártelo. Lo mejor que puedes hacer es no lavarte los dientes ni antes ni después pero tranquila, está bien.

13. LAS SECUELAS
Una vez que se ha corrido, estará agotado y probablemente, ido. No vas a conseguir que recobre la consciencia. Mantén tu mano calentita en la punta de la polla un rato, como si se tratara de una manta térmica. Simplemente, mantente ahí tumbada mientras susurra “mecagoenlaputa” durante unas horas mientras te quedas dormida. Esas palabras serán tu nana toda la noche.

Fuente: http://www.vice.com/es/read/sacado-del-archivo-guia-vice-para-chupar-pollas

Dejarse los calcetines puestos mejora las relaciones sexuales

Os dejo un post que he visto en La voz de Gina que me ha parecido muy gracioso y avalado por una universidad Holandesa… Muy interesante y el estudio pero, no tendrá que ver que ver con el frío que tienen que pasar en invierno esas chicas? Pero al parecer con los calcetines puestos es más fácil llegar al orgasmo chicas.

Practicar sexo para ser la más lista

neuronas y sexo

Os dejo un post muy interesante que he visto en telespectador.com y que no he podido resistirme a compartirlo. A ver que opinais. ¿Será verdad que practicar sexo aumenta nuestras capacidades neuronales? Por que no me explicaron esto para los finales de la universidad.

La tesis de que el sexo es salud ha empezado a cobrar vigencia, según un grupo de investigadores.

“Hacer el amor con sinceridad, deseo, confianza, entrega y receptividad constituye una válvula de escape para las tensiones acumuladas, es gratificante, auspicia la exteriorización de emociones y sentimientos, educa y complace los sentidos, equilibra el sistema nervioso y glandular, levanta el ánimo, incrementa la autoestima, relaja e inspira”, sostiene el sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff.

Pero adicional a estos beneficios, hay muchas más cosas a nivel cerebral. Un estudio efectuado por el Instituto de Neurociencia de la Universidad de Princeton (EE.UU.) confirma que mantener relaciones sexuales reduce el nivel de estrés y promueve la neurogénesis (generación de nuevas células cerebrales).

Así lo reveló un estudio de la doctora Benedetta Leuner quien en una investigación que se efectuó con ratas adultas, detectó dicho beneficio.

Los animales fueron expuestos a situaciones sexualmente receptivas una vez (aguda) o una vez por día durante 14 días (crónica). Luego, se midieron los niveles de circulación glucorticoide.

Los resultados mostraron que las relaciones agudas aumentaron los niveles de circulación corticoide y el número de neuronas en el hipocampo. En cuanto a la experiencia sexual crónica, ésta “dejó de producir un incremento en los niveles corticoides, pero continuó promoviendo la neurogénesis y la conexión entre las células nerviosas. Además, también redujo el comportamiento relacionado con la ansiedad”, explicó la investigadora, según la revista Amor y Sexo.

A partir de estas conclusiones, y teniendo en cuenta que las relaciones humanas son aún más complejas que las de estos animales e involucran otras áreas, es muy posible que también en nosotros las neuronas se multipliquen. La ciencia y la pasión lo confirmarán.

Sexo a flor de piel

caricias_pluma

 

Descubre la importancia de las caricias en nuestras relaciones sexuales. El órgano más extenso de nuestro cuerpo a nuestro servicio para potenciar nuestros encuentros más íntimos.

Los genitales no son los únicos órganos sexuales de nuestro cuerpo, pues uno de los más poderosos nos cubre desde la cabeza a los pies: La piel. Esta es la que recibe esos primeros flechazos cuando nos ponemos nerviosas ante nuestra pareja, y es la que más se estremece cuando nos tocan suavemente.

La autora del libro ‘La mejor guía sexual para hacer el amor de forma extraordinaria’, Ivonne Fulbright, afirma que el contacto piel con piel provoca la producción de la hormona oxitocina y ayuda a soltar endorfinas. Además, la estimulación de la piel de tu pareja incrementa la sudoración, lo que ayuda a liberar esencias naturales que excitan de forma inminente. 

Sigue estos pasos que te damos para lograr relaciones sexuales más creativas y explorar todos tus sentidos:

1.    Relax total

Existen unas partes del cuerpo más sensibles que otras, por lo tanto estas requieren de mayor estimulación en momentos previos al sexo. Detente en las áreas donde crezca más vello corporal. (¡Ojo! esto no incluye los genitales). Un estudio publicado la revista “Naturaleza y Neurociencia” indicó que las caricias sobre las partes más velludas de la piel ayudan a estimular los nervios táctiles, también conocidos como fibras de placer. 

Acaricia los brazos y la nuca de tu pareja suavemente, esta practica activará el sistema nervioso parasimpático que induce a la relajación total del cuerpo.

2.    Exploración corporal

La acción de tocar la piel es un mensaje directo que llega al centro sexual del cerebro y anticipa los genitales para el sexo. Las zonas más erógenas del cuerpo son los órganos reproductores, los pezones y tetillas, y el pene; pero regiones como la ingle, la parte baja de la espalda y el pubis son también bastante sensibles. Tocar suavemente estas áreas con los dedos y la lengua ayudará a la excitación primaria. Puedes intentar lamer en línea recta desde su ombligo hasta el pubis sin tocar su miembro. Luego comienza a chupar la piel de sus muslos delicadamente y alrededor de la ingle, esta reacción provocará en él la erección inmediata.

3.    Masaje facial

Seguramente sabrás de las bondades de un masaje facial en un Spa o centro de belleza, y la sensación de relajación que este provoca. Por eso, lleva un poco de esos lugares a tu cama, y deja que él sienta toda esos efectos que producen los masajes en el rostro.
La mejor forma es que el se acueste boca arriba y ponga su cabeza sobre tus piernas, así tendrás la facilidad de acariciar la totalidad de su cara y cuello. Empieza con líneas rectas sobre su frente, pasa por sus mejillas y llega a su barbilla. Luego masajea sus pómulos, contorno de ojos y nariz. Deja pasar tu dedo pulgar sobre sus labios suavemente. Este recorrido aumentará su flujo sanguíneo y estimulará su sensibilidad cutánea.

Espero que estos consejos os hayan servido y que me contéis sus resultados.

Un saludo ‘O’.

http://www.revistafucsia.com